Nuestro querido
compañero y colaborador de NAUCHERglobal desde el primer día, ha tenido el
honor de que, el ‘Comité Científico para
“Recibe su nombre en
honor a Elías Meana Díaz, miembro del equipo que construyó la base española
Juan Carlos I en enero de 1988 y jefe de la misma durante la temporada del
verano austral de 1988/89 por su apoyo al ‘Programa antártico búlgaro’. Esa es
la razón por la que la citada comisión solicitó poner su nombre al punto
geográfico.
La aprobación y el
consiguiente registro ocurrió en febrero de 2020, si bien Meana no ha tenido
noticia hasta hace unos días cuando indagando en la red sobre datos antiguos
referentes a
Base búlgara
En la campaña
anterior, según les había informado el representante del Ministerio de Asuntos
Exteriores (en aquellas fechas, la base era de su competencia), los búlgaros se
habían establecido en un lugar llamado ‘Fondeadero Emona’, a milla y media por
mar de la base española, distancia muy corta, pero la orografía de la costa
impide una visión directa. Habían llegado con el otoño muy avanzado y la
meteorología les había obligado a marcharse precipitadamente, cuando apenas
habían comenzado a trabajar en el asentamiento.
En la siguiente
(1988/89), cuando la base Juan Carlos I volvió a estar operativa tras la larga
invernada y, ante la posibilidad de que los búlgaros hubieran llegado antes que
ellos, Elías y uno de sus compañeros se acercaron al lugar en un bote neumático
con la intención de saludar y ponerse a disposición de los vecinos.
Descubrimiento de edificaciones
Pero en el sitio, un
bonito paisaje entre dos glaciares, no había más vida en tierra que unas
cuantas focas de Weddell sesteando en la playa. Subieron la cuesta de la
terraza sobre la que, en su planicie, se asentaban dos edificaciones semejantes
a un contenedor estándar de 20 pies, uno dedicado a vivienda (un refugio en
realidad), y el otro a almacén. Por el exterior, el primero, forrado con
planchas de madera tratada que, salvo una de las ventanas en la que se había
desprendido la contraventa y el cristal estaba roto, presentaba buen aspecto.
De hecho, parecía nuevo, todo lo contrario que el otro que era completamente
metálico, que tenía la pintura cuarteada y desconchada.
Accedieron a los dos
para comprobar el estado interior (las puertas estaban cerradas con cerrojos
corredizos). En la vivienda, todo el mobiliario era una mesa y cuatro sillas,
unos cuantos enseres de cocina y un hornillo de gas en un rincón. Al pie de la
ventana rota, la nieve se acumulaba y en una de las esquinas del techo había
carámbanos. En cuanto al almacén, repleto de cajones y cajas llenas de todo
tipo y tamaño, el único desperfecto que observaron era el hielo que rodeaba el
marco interior de la pequeña ventana del recinto.
Comenzó a nevar y embarcaron con la intención de volver con las herramientas y el material que precisarían para tratar de reparar los desperfectos. Una semana después, cuando regresaron, el día era espléndido y, en la medida pudieron, repararon las averías con tranquilidad y antes de regresar se acercaron extrañados al gran nevero en el que, en una de las grietas, se distinguía una ‘mancha’ roja y verde que resultó ser la bandera búlgara desprendida del mástil por el viento, bandera que junto a las fotos realizas, Elías guardó como recuerdo.
Vuelta a la
base en 1993
Los búlgaros no volvieron al sitio hasta 1993, fecha en la que, tras su ampliación, bautizaron la base con el nombre de ‘San Clemente de Ohrid’. Pasó el tiempo hasta que, en 2016/2017, el gestor del ‘Comité Polar Español’, se puso en contacto con nuestro amigo: Iba a asistir a una reunión en Sofía y quería saber si conservaba alguna foto de aquel tiempo y de la base de la época, ya que en Bulgaria no disponían de ellas.
A la vuelta de la reunión, Elías fue informado de que las fotos y la bandera que había llevado (la bandera en especial), les habían encantado y sorprendido y pedían una foto de quien, durante tantos años, había guardado la bandera.
De lo que ocurrió
después, no volvió a tener noticia alguna hasta que la página del SCAR en la
que encontró el topónimo le llevó a la del ‘Programa Antártico Búlgaro’, donde
se topó con lo siguiente: (El texto original, está en búlgaro):
“El director del
Instituto Antártico Búlgaro, Prof. Christo Pimpirev, ha hecho entrega a la
directora del Museo Nacional de Historia, Boni Petrunova, de la bandera búlgara
que ondeaba en
Desde junio de 2015,
la cabaña ha sido designada como Sitio y Monumento Histórico de
¡Felicitamos muy
cariñosamente a Elías Meana. No todos los días, un colaborador de NAUCHERglobal
es dignificado de esta manera!
NOTICIA PUBLICADA POR NAUCHERGLOBAL
Desde la Federación Española de ligas navales al tiempo que felicitamos a nuestro consocio honorífico Elías, agradecemos a NAUCHER la cesión de la noticia.





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