La familia Cañadillas ha hecho entrega a la Liga Naval de Castilla La Mancha/Liga Marítima Española de una magnífica campana de señales para el puente de mando. Esta se encuentra colgada sobre un arco de bronce que apoya sobre una peana de madera de caoba.
Una campana de a bordo es una campana náutica que sirve a bordo de un barco para marcar
los tiempos y pautas, considerándose una pieza tradicional del cargo de señales,[ siendo utilizada hoy en día más que nada
con fines ceremoniales
(aunque en algunas embarcaciones pequeñas y medianas se sigue usando para
alertar de la presencia de la nave). La campana suele estar confeccionada de latón o bronce, y con el
tiempo se ha convertido en uno de los artilugios más representativos del buque,
llevando cincelado
en relieve su nombre y la fecha de su botadura, y en
algunos casos también algún lema pagano o religioso.
Historia
La utilización de la campana de a bordo data de la
época en que el tiempo se determinaba por medio de un reloj
de arena, al cual se debía dar la vuelta cada media hora pues ese era el
tiempo en que se vaciaba cada ampolleta.
Esta tarea era atendida por un grumete, y
debido a que con el paso de las horas se volvía cada vez más tediosa, debía dar
por cada vuelta del reloj un golpe de campana para indicar de esta forma que el
grumete seguía en su puesto de guardia despierto y atento.[1] Estos turnos, que recibían
diferentes nombres (el más conocido quizás sea el de la guardia de perro - un término
que se sigue utilizando hasta nuestros días), se cumplían de cuatro en cuatro
horas, con lo que con cada ocho campanadas se señalaba el fin del turno de guardia
y el comienzo del siguiente [. Con cada dos campanadas se «picaba»
para marcar los cuartos de guardia, con un repique por cada hora
transcurrida y un pique en las medias. En la historia militar, el «picado» de
la hora —término que se refiere a estas campanadas— era (y sigue siendo de
algún modo) una costumbre compartida por los buques
de guerra de todo el mundo.
El tamaño de la campana guardaba relación con el
tamaño del barco y existía una tabla de relación de pesos; en otras palabras,
el tonelaje
del buque determinaba el peso en kilos o libras de la campana.
También con la aparición de los relojes
mecánicos se seguía utilizar este método para regular la vida cotidiana de
la tripulación, ya que, por su rareza, estos se
solían guardar en el cuarto de cronómetros. Sin embargo, con la aparición de
relojes con mecanismos más avanzados, baratos y fáciles de fabricar, la
utilidad de las campanas de a bordo se vería relegada a usos secundarios y
simbólicos.
En los buques mercantes y pesqueros, la campana de a
bordo era de obligado cumplimiento para el despacho del buque y la expedición de la
autorización de reconocimiento del material náutico.
Aparte de marcar los tiempos, el otro uso principal
de la campana de a bordo, alternado con el pitido del silbato del contramaestre
(con su tono peculiar que se sigue manteniendo a día de hoy aunque por medios
digitales), era dar la voz de alarma. Una situación frecuente era para avisar
de la presencia del barco en tiempo de niebla cerrada.
Actualidad
Las campanas de a bordo mantienen en la actualidad
poca utilidad funcional (sobre todo relativa a su uso en condiciones de niebla), aunque
siguen formando parte del equipo de cubierta en algunas armadas con
funciones más bien rituales.
Muchos marinos
afirman que oír los picados durante los turnos de guardia les hace de compañía
y provocan un sentimiento de familiaridad. Obviamente, en cuanto a su uso como
medio de alerta, las flotas
modernas emplean la famosa alarma de tono intermitente característico de los
buques de guerra.
La campana también tiene papel en la tradición
ceremonial marinera, desde botaduras a reuniones de veteranos, y hasta
bautismos.
Siendo una pieza única para cada barco, las campanas
de a bordo de los antiguos barcos, sobre todo naufragados, son muy codiciadas
por coleccionistas de piezas náuticas.
Usos simbólicos, honoríficos y tradicionales
Las campanas de a bordo sirven hasta el día de hoy
para celebrar ciertos acontecimientos.
En algunas flotas, como la estadounidense,
se usan para anunciar la subida a bordo del capitán del barco, almirantes y
dignatarios, o su abandono del buque (en el caso del capitán). El número de
campanadas equivale al número de acompañantes que corresponde al oficial por su
rango y posición. En otros países, estos eventos se anuncian por medio de los
silbatos, a veces acompañados por tambores.
En muchas flotas, a la medianoche de cada Nochevieja,
se doblan los piques de campana, dieciséis en total, ocho correspondiendo al
año saliente y ocho al año nuevo.
Cuando fallece un miembro de la tripulación, se le
suele honrar con ocho campanadas, con el significado de «fin de turno» o «fin
de la guardia». El término eight bells, usado mayoritariamente en
inglés, puede escucharse durante el obituario. Este mismo término también se
usa como eufemismo náutico para una tarea acabada.
En la tradición naval de algunos países, como
Canadá, se usa la campana de a bordo como fuente bautismal para el bautizo de
hijos de miembros de la tripulación. Posteriormente se graban los nombres de
los niños bautizados en la campana.
Nombre del barco
Tradicionalmente,
el nombre del barco lleva grabado en relieve en la campana principal junto a la fecha
de su botadura. En ocasiones, sobre todo en barcos más modernos, también se
incluye el nombre del astillero en que fue fabricado. Si el nombre del barco
cambia, la tradición marítima mantiene que la campana original siga a bordo del
buque. En muchos casos son las campanas de a bordo, por su composición material
y el hecho de llevar el nombre del barco grabado, los principales y a veces
hasta únicos indicios de identidad de un buque naufragado.
Wikipedia.
NUESTRO AGRADECIMIENTO A NUESTRO CONSOCIO QUE AUN DEJANDO DE DISFRUTAR DE ESTE VALIOSO OBJETO HA DECIDIDO ENTREGARLO PARA LA COLECCIÓN DE ELEMENTOS NAVALES EN LA SEDE DE FELAN.



